Dictadores en cumbre
La presencia de los dictadores Teodore Obiang, de Guinea Ecuatorial, y Yahya Jammeh, de Gambia, empañó la cumbre con líderes africanos que convocó en Washington el presidente Barack Obama. Desde 1979, Obiang ha gobernado con mano de hierro y encabeza uno de los gobiernos más corruptos del continente. Jammeh está en el poder desde 1994 y se rige por los mismos métodos.
Esos gobernantes nunca han respetado las diferencias políticas ni los principios democráticos que Obama consideró clave para el crecimiento económico. La iniciativa de Washington no solo carece de precedente, sino que es altamente significativa para estimular el desarrollo de un continente colmado por la pobreza y la insalubridad.
Por más que el Gobierno estadounidense insistiera en seguridad, gobernabilidad y derechos humanos, entre otros temas, la concurrencia de los dictadores son el punto negro de un encuentro focalizado en principio por el comercio. A pesar de la riqueza de sus países, esos personajes no debieron estar en una cumbre de líderes democráticos. Su presencia legitima sus regímenes y contrasta con el carácter de un encuentro concebido para promover la estabilidad, el desarrollo y la democracia.

