Aduanas y los couriers
Desde que decidió gravar las importaciones a través de Internet, el director de Aduanas no ha cesado su embestida contra los couriers o las empresas que se dedican a la operación. Fernando Fernández ha señalado en esta ocasión que las firmas tienen que ser sometidas a la legalidad, porque han canibalizado el decreto que autoriza la compra libre de aranceles de mercancías con precios por debajo de los 200 dólares. La primera interrogante es si existe algún instrumento legal que impida a Aduanas proceder contra las agencias de correos que en sus operaciones se aparten de la ley.
Y si en verdad han incurrido en las violaciones que les atribuye, entonces sus inspectores han fallado en la fiscalización que tienen que ejercer.
Si a Fernández le resulta sorprendente que el 88% de las mercancías que declaran los couriers tienen un valor exacto de 10 y 20 dólares no tiene más que abrir una investigación y actuar en consecuencia si se comprueba alguna anomalía en las operaciones. Pero la cantaleta contra las firmas no es el mejor recurso para justificar el gravamen que anunció a las importaciones a través de Internet.

