Destellos de sensatez
Hay un gran trecho entre la inconformidad con algunas decisiones del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) al coro de nacionalistas que se ha levantado en demanda de que la oficina sea expulsada del país y su representante declarado persona no grata.
Suerte que no todos se han dejado arrastrar por el oleaje ni han visto como un atentado contra la identidad que se invitara a Juliana Deguis a exponer su experiencia para que se le restituyera la condición de dominicana de la que había sido despojada por la Junta Central Electoral (JCE).
La directora del Instituto Nacional de Migración, Flor Rojas; el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus) y otros han objetado la campaña para que ACNUR sea expulsada de República Dominicana.
Y en el caso de Rojas, una funcionaria, ha instado a las autoridades a que cumplan con los tratados internacionales. Al margen de otras consideraciones, se trata de destellos de sensatez que sirven para aclarar el panorama. Plantear la expulsión de una entidad internacional y que funcionarios públicos encabecen una protesta frente a sus instalaciones compromete mucho la imagen del país. Por más soberanos que nos consideremos.

