Abusos repudiables
Los dominicanos en Puerto Rico, legales o ilegales, conforman una comunidad laboriosa. Aunque dos o tres se hayan desviado, la inmensa mayoría se dedica al trabajo honrado para satisfacer sus necesidades y las de sus familiares. Algunos miembros de la comunidad han desempeñado importantes posiciones administrativas y el gobernador Alejandro García Padilla ha tenido en diferentes ocasiones frases de elogio para los dominicanos residentes en la isla.
Contra gente de trabajo, que se gana su sustento con el sudor de la frente, no se pueden aceptar los abusos policiales denunciados por el Comité de los Derechos Humanos en Puerto Rico.
La entidad ha dado cuenta de detenciones ilegales y abusos físicos que bajo ninguna circunstancia se pueden permitir. Las autoridades dominicanas tienen que pedir explicaciones y demandar que cese cualquier tipo de violación contra los derechos de los compatriotas que residan en la vecina isla, sean legales o ilegales. Los dominicanos que han llegado por diferentes medios a Puerto Rico lo han hecho para trabajar y en modo alguno para delinquir. Merecen, en consecuencia, que se les trate como seres humanos.

