Protesta haitianos
El sábado, decenas de haitianos armados de palos, piedras, machetes, martillos y otros objetos bloquearon el tránsito en el complejo turístico de Ubero Alto en protesta por la muerte de un compatriota a manos de un dominicano. Decididos a todo, los haitianos impidieron la entrada y salida de autobuses de los complejos turísticos.
Hasta la intervención de las fuerzas de seguridad el caos fue mayúsculo.
El incidente, que como cabe suponer causó mucha tensión en los turistas que se alojan en los hoteles de la zona, revive las tensiones que en determinadas circunstancias han marcado las relaciones entre haitianos y dominicanos. No debería verse, por tanto, como un caso aislado.
Las autoridades tienen que sacar de la cabeza a los haitianos y a todos, que aquí no hay persecución ni discriminación y que las leyes se respetan.
Que de la misma manera que no se puede tolerar la alteración del orden público tampoco que nadie tome la justicia en sus manos. Y la mejor manera de acreditar el mensaje es a través de una investigación con seriedad de la muerte del haitiano que motivó la protesta de sus compatriotas. Sobre el crimen tiene que establecerse responsabilidades.

