Aumenta tensión
El malestar ha vuelto a dispararse en Venezuela con la previsible decisión de la Asamblea Nacional de rechazar el decreto del presidente Nicolás Maduro que declara la emergencia económica por 90 días. Por más precaria que en realidad sea la situación económica de la nación, para el Gobierno la respuesta del Parlamento no ha debido constituir la menor sorpresa.
De inmediato Maduro apeló a su verbo explosivo al acusar a la oposición de actuar de “espaldas al país” y de preferir el camino “del show, de la confrontación estéril”.
Por esa actitud que atribuye a la oposición, Maduro debió consensuar antes que imponer una medida que de antemano sabía que no sería sancionada. Amén de que inscribe dentro de la retahíla de bravuconadas enarboladas por Maduro para provocar al Congreso.
Tras conocerse los resultados de las elecciones que le arrebataron el control del parlamento lo primero que anunció fue la instalación de una asamblea paralela con el pretexto de defender el pueblo. Después consiguió la suspensión de tres legisladores a través de un recurso elevado ante el Tribunal Supremo. Y como colofón el fallido decreto sobre la emergencia económica.

