Otra tormenta
La prisión domiciliaria de Pascual Cordero (El Chino) dispuesta por una jueza del Distrito Nacional ha vuelto a colocar el sistema judicial en el centro de otra tormenta. El procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito, ha protestado la decisión de la magistrada Pilar Rufino Díaz, del Cuarto Tribunal Colegiado de la Cámara de la Primera Instancia, quien sustentó la sentencia a favor del imputado por narcotráfico y lavado de activos en problemas de salud.
Genera más confusión sobre un fallo que también molestó a la fiscal del Distrito Nacional, Yeni Berenice Reynoso, la decisión del presidente de la Suprema Corte de Justicia, Mariano Germán Mejía, de ordenar una investigación al respecto.
Con los escándalos que han puesto el sistema judicial en las cuatro esquinas por la supuesta mafia que integraban jueces para vender sentencias, el revuelo que se ha creado con la prisión domiciliaria a El Chino ensombrece más la confianza en los tribunales.
Al margen de que los argumentos que sustentan la decisión de la magistrada Rufino Díaz. Germán Mejía aclaró que ordenó la investigación sobre la prisión domiciliaria mucho antes de que Domínguez Brito la solicitara.

