Macri bajo fuego
Si en algún momento gozó de luna miel desde que asumió el poder, el presidente de Argentina, Mauricio Macri, puede darla por terminada con la estruendosa movilización de las centrales sindicales contra el saneamiento de la nómina pública y su política económica. Y con otros conflictos con los que ha tenido que lidiar.
Las organizaciones sindicales aparcaron sus diferencias para reencontrarse en una demostración histórica, que hizo recordar los años de gloria del peronismo. Se estima que tras la llegada de Macri han sido despedidos alrededor de 120 mil empleados, que el Gobierno ha defendido bajo el alegato de que una inmensa mayoría cobraba sin desempeñar ninguna labor.
Pero la protesta era también contra la subida de precios de los servicios y los impuestos que se han creado para afrontar las dificultades financieras heredadas por el Gobierno de su antecesora en el poder Cristina Fernández.
La victoria que saboreó Macri con el acuerdo de pago para que Argentina retorna a los mercados internacionales ý en la cruzada contra la corrupción se ha esfumado con la contundente demostración de fuerza dada por los sindicatos. De ahora en adelante la clave será negociar.

