Informal en todo
Siempre se ha dicho que una de las características más acentuadas del dominicano es la informalidad. Los efectos de esa conducta son, por hartos conocidas, harina de otro costal. Lo que sí da una nota de preocupación es que de 457,095 establecimientos comerciales con que cuenta el país, según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), el 80% sea informal.
Esa informalidad excluye esos establecimientos del sistema de crédito y de otros beneficios para su expansión. Pero la gran pregunta es ¿a qué se debe que todavía a estas alturas haya una cantidad tan excesiva de negocios, sobre todo en la zona urbana, que operen al margen de la ley.
De los más de 457 mil establecimientos, la provincia Santo Domingo, Santiago y el Distrito Nacional concentran casi el 50%. El dato proporcionado por la ONE es para que las autoridades presten más atención a una realidad con ribetes de desafío.
La informalidad de la economía, que a lo mejor no guarda relación con la idiosincrasia del dominicano, es una de las preocupaciones del empresariado. Y con el nivel alcanzado por el comercio es obvio que no es para menos. Ese 80% es una cantidad excesivamente elevada.

