Negocio próspero
Si en verdad mueve más de 30 mil millones de pesos cada año, el comercio de medicamentos es uno de los más prósperos de República Dominicana.
Pero también uno de los más peligrosos, si no el que más, para la salud de la población. La operación, según el presidente de la Unión de Farmacias, Raúl Hernández, envuelve el contrabando, la adulteración, el borrado de las fechas de vencimiento y otras prácticas que cuestionan la supervisión de las autoridades.
Para colmo, el inhumano negocio se complementa, de acuerdo con Hernández, con la operación de cientos de farmacias ilegales.
En una nación donde un elevado porcentaje de personas son diabéticas, hipertensas y propensas a los virus, la denuncia de Hernández debe constituirse en un toque de tambor por las autoridades sanitarias.
¡Sabrá Dios cuántas personas fallecen cada año a causa de medicamentos que no surten ningún efecto o provocan reacciones adversas en los consumidores! La revelación de que el comercio ilegal de medicinas mueve cada año una cantidad tan astronómica de dinero no es para asombrarse, sino para adoptar las medidas que aconsejan las circunstancias. Es posible que la denuncia sea un tanto difícil de demostrar, pero no por ello puede verse como una herejía.

