Isla Los Pinos
En el proceso electoral en Boca Chica circuló el rumor de que la candidatura del actual alcalde del municipio era financiada por el empresario Mustafá Abu Naba’a. Cierto o no, el proyecto adjudicado al empresario por el síndico Radhamés Castro para convertir el islote Los Pinos en un centro turístico ha traído la versión a colación.
Con el agravante de que Castro ha tratado de ejecutar el proyecto como si el islote de 780 metros de longitud por 330 de ancho no estuviera sometido a la supervisión del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales ni a las atribuciones del Congreso.
Es inaudito que un alcalde trate de rebasar las leyes en defensa de la enajenación de un bien público sin guardar siquiera las formas. Pero todavía más ante los rumores de que con la decisión trata de retribuir los supuestos aportes a su campaña del empresario que ejecutaría el proyecto. El caso tiene tela para una investigación exhaustiva.
Los empleos directos e indirectos ni los beneficios al turismo no son los que están en juego con el proyecto que defiende el alcalde de Boca Chica. Lo que está en juego es un patrimonio público que se quiere enajenar como si fuera privado.

