Tensan nexos
La supuesta injerencia de Rusia en el proceso electoral de Estados Unidos parece lejos de terminar como lo que por aquí se denomina un simple pataleo.
Tras una investigación del servicio de espionaje de Washington, según la cual Moscú es responsable de los ciberataques, el conflicto ha subido de tono, a tal punto que el presidente Barack Obama, a pesar de que agota los últimos días de su mandato, ha prometido represalias contra los rusos por el alegado robo y difusión de correos electrónicos del equipo de la derrotada candidata Hillary Clinton.
El conflicto mina el proceso de transición para la juramentación del presidente electo Donald Trump, quien calificó la actitud de Obama como una excusa frente a los resultados de las elecciones. Sin embargo, el problema se torna más inquietante con la actitud de legisladores republicanos, el partido de Trump, a favor de que se fortalezca la posición de Estados Unidos frente al presidente ruso Vladimir Putin. Aunque el gobernante ruso se ha desvinculado de los ataques cibernéticos que se le atribuyen, el Gobierno de Obama ha tomado muy en serio lo que evidencia un atentado a la seguridad de Estados Unidos.

