Asalto perdido
Al sufrir un contundente revés con la suspensión de su veto a inmigrantes de siete países musulmanes, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha tenido una reacción propia de la intolerancia que lo ha marcado. “Habrá muerte y destrucción” en EEUU dijo Trump tras conocer la sentencia del juez federal de Seattle, James Robert, contra el impedimento de entrada a Estados Unidos que dispuso contra ciudadanos de Irán, Siria, Yemen, Irak, Sudán, Libia y Somalia.
Para el mandatario se trata de un duro golpe a su ego, pero también un contundente mensaje en el sentido de que las leyes están por encima de sus decisiones personales.
Sin más alternativa que acatar el fallo contra un veto que fue duramente criticado, el gobernante estadounidense reaccionó con una advertencia que no hace más que exponerlo al señalar que las consecuencias serán “muerte y destrucción”. Si antes no las había, la pregunta es por qué tienen que ocurrir ahora.
Debe ser muy doloroso para un gobernante que con tan poco tiempo en el poder ya afronte su primera derrota en los tribunales. Tal vez Trump pueda decir lo que mejor le parezca, pero al parecer no podrá hacerlo.

