Todos los asaltos
Desde la óptica del boxeo el Gobierno ha perdido todos los asaltos en la batalla contra la delincuencia. Tanto auge han cobrado la delincuencia y la criminalidad después de cada plan anunciado para combatirlas que las autoridades han sido humilladas por los golpes. Desde el lunes los crímenes y atracos, que ya tenían en ascuas a la población, se han multiplicado.
Anteriormente se había anunciado un programa sectorizado de seguridad ciudadana, que, si en realidad se aplicó y no quedó solo en fase de enunciado, es obvio que no ha surtido efecto positivo.
Tampoco ha contribuido a reducir la inseguridad el aumento de sueldos a los policías ni el anunciado incremento del patrullaje.
Los fracasos de los proyectos y la falta de respuesta indican que la delincuencia ha humillado a las autoridades. Ocho muertos, ocho heridos y los numerosos asaltos, de los cuales muchos ni se reportan, ilustran el drama que azota a la población.
Las causas del brote de violencia pueden ser muy variadas, pero no como para justificar el papelazo de las autoridades. Si bien algunos crímenes han sido aclarados, lo que procede es evitarlos.

