Dudosa capacidad.-
Cuando llegue el momento, el Gobierno de Haití tendrá que demostrar su capacidad de garantizar la seguridad y el orden sin la presencia de los 2,370 cascos azules de la Misión para la Estabilización de la República de las Naciones Unidas.
Aún con la presencia de los militares en la nación, dada a la convulsión social por cualquier incidente de menor cuantía, se han registrado violentos disturbios sociales. Tan pronto se anunció el retiro de las tropas por estos lares se ha encendido la alarma.
El canciller haitiano, Antonio Rodrigue, ha tratado de apaciguar los ánimos con la seguridad de que la Policía está en capacidad de garantizar el orden desde que los militares extranjeros se retiren.
La verdad que ese es el gran deseo, de la misma manera que Haití encuentre la senda de la estabilidad social y política. Pero se tiene que esperar a que ocurra, porque, a ciencia cierta, seguridad no hay ninguna.
La salida de las tropas de la Minustah, pautada para octubre próximo, ha provocado inquietud en diferentes sectores que coinciden en la necesidad de acciones para evitar que eventuales brotes de violencia y la inseguridad disparen el éxodo hacia esta parte de la isla.
