Mutilación asombrosa
La exclusión de las bancas de apuestas y de loterías de la ley de lavado de activos ha causado un más que justificado revuelo.
El argumento expuesto por los senadores, de que es difícil supervisar la operación de bancas diseminadas por barrios y comunidades remotas, no puede ser más pueril. No son los legisladores, sino la Policía la que se ocupará de perseguir el negocio.
Mientras la Asociación de Industrias de República Dominicana (AIRD) dice que analiza la mutilación del proyecto, al tiempo de expresar sorpresa, los colegios de Abogados y de Notarios y la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) han objetado la decisión del Senado.
Tomando en consideración el volumen de efectivo que diariamente mueven las bancas de apuestas y loterías, la decisión del Senado es una estocada a la transparencia. Con la mutilación los intereses personales y particulares se han impuesto a los colectivos, enviando, de paso, un mensaje confuso.
Se habla de que senadores vinculados al negocio del juego no iban a afilar cuchillo para su garganta. Si los diputados no corrigen habría que ver los desafíos a que se expone República Dominicana.

