El pleito de Lula
Las perspectivas no son tan auspiciosas, pero el expresidente de Brasil, Lula da Silva, está decidido a echar el pleito para competir en las elecciones de octubre próximo, antes que rendirse. Virtualmente inhabilitado por la sentencia en segundo grado que lo condenó a 12 años de prisión por corrupción, Da Silva, que corre favorito en las encuestas, alentó a sus seguidores de que competirá en los comicios como candidato del Partido de los Trabajadores.
“Pueden tener la certeza de que voy a ser candidato, para, entre otras cosas, recuperar la soberanía del pueblo brasileño”, expresó el exmandatario, quien agregó que es “muy triste” que el presidente Michel Temer, en el poder desde mediados de 2016 tras la destitución de Dilma Rousseff, “esté vendiendo parte del patrimonio público de forma irresponsable” y “a precio de banana para encubrir su ilegitimidad”.
La sentencia del juez que ordenó su libertad, aunque fuera bloqueada por otro magistrado, devino en un rayo de esperanza para el antiguo mandatario. Que pueda concursar en las próximas votaciones luce una posibilidad remota, pero lo peor que puede ocurrirle es rendirse sin echar el pleito.

