Órdenes ineficaces.-
El caso de la rumana Andreea Celea, de cuya muerte se imputa a su novio Gabriel Villanueva, invita a reflexionar tanto sobre la epidemia que representan los feminicidios como acerca de las decisiones para enfrentarlos.
En el penoso suceso ha salido a relucir que contra Villanueva había orden de alejamiento, que por lo visto no se cumplía. Las versiones indican que Villanueva y Celea estaban juntos cuando la muchacha de 21 años de edad cayó desde el octavo piso de un hotel en el sector Bella Vista, Distrito Nacional.
Familiares y amigos de la víctima han acusado a Villanueva de haberla arrojado. Por la supuesta violencia que ejercía, la muchacha interpuso una querella contra el novio el 27 de julio ante la Unidad de Atención a la Violencia de Género, Sexual e Intrafamiliar.
Pero el fatal desenlace de la relación indica que la protección que solicitó la mujer no surtió ningún efecto. El suceso debe servir de experiencia a las autoridades para revisar las decisiones para enfrentar los feminicidios y la violencia de género. Las órdenes de alejamiento se ha evidenciado que sirven de muy poco para controlar la violencia machista contra las mujeres.

