El caso de la avioneta supuestamente cargada de drogas que se precipitó en Paraíso, Barahona, se torna más insólito si, en verdad, el accidente ocurrió hace 10 meses. Resulta inconcebible que tras ese tiempo sea ahora cuando las autoridades se hayan enterado de un accidente en que habrían muerto los dos tripulantes de la aeronave. Antes que contribuir a aclararlo, el fiscal de Barahona, Iván Ariel Gómez Rubio, lo enrarece con su versión. Deja la impresión que la zona es tierra de nadie. Y entonces viene la pregunta de cómo es posible que un área donde incluso han ocurrido otros accidentes aéreos no cuente con ningún tipo de vigilancia. Un dato importante es que según el representante del Ministerio Público, por los restos encontrados se determinó que la avioneta no es matrícula dominicana. Ahora las pesquisas tendrán que profundizarse todavía más, máxime con las versiones de que la droga que supuestamente transportaba fue desaparecida y con otros casos todavía impunes. Nada se puede descartar con relación a lo que en principio se ha definido como un accidente aéreo. Quizás sea necesario alertar en torno a los muchos comentarios sobre el caso.
