El pandillerismo ha cobrado la vida de otra víctima inocente con la muerte el domingo en la noche de una niñá de un año y ocho meses durante un enfrentamiento a tiros entre dos bandas en el barrio Katanga, de Los Mina. El deplorable suceso, que vuelve a sonar la alarma sobre el terror que representan las pandillas, ocurrió en la calle R-2, en donde residen los padres de la infante asesinada. María Elizabeth Silvestre, hija de Ramón Silvestre Cabrera y de Suleika Alvarez, fue alcanzada por un disparo que le penetró por un codo y le salió por el pecho. Con esta tragedia son tres las personas que han muerto estos días en balaceras protagonizadas por pandillas que se disputan el control de puntos de drogas. Las otras dos víctimas son una estudiante de Medicina, en el ensanche Ozama, y una de Ingeniería y empleada del Palacio Nacional, en Las Caobas. Por lo visto, no basta sólo con capturar a los homicidas, sino que urge desmontar el clima que abona confrontaciones con saldos tan horrorosos. La muerte de la niña de apenas un año y ocho meses de nacida es otro alerta sobre la siniestra atmósfera que han creado las pandillas barriales. Hay que abrir el ojo.
