Página Dos

Cójanlo

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Al menos en México y Brasil denunciar la corrupción es un gran riesgo para el periodismo. La muestra más fehaciente son las muertes de dos reporteros que habían dado cuenta de complicidades sobre el mal uso de los recursos públicos. El caso de la periodista Regina Martínez, que se presume fue estrangulada en el estado de Veracruz, movilizó a la clase periodística mexicana en demanda de seguridad y justicia. Martínez, quien era corresponsal de la prestigiosa revista semanal Proceso, se había destacado por sus notas críticas contra el Gobierno de Veracruz. Desde 2010, es la quinta periodista que muere a causa de la violencia o en circunstancias misteriosas en el estado mexicano. Se sospecha que el deplorable suceso está relacionado con las irregularidades que había denunciado. Hacía unos días que en Brasil pistoleros que se sospecha a sueldo habían asesinado en un bar del estado de Maranhao al periodista Decio Sá, quien, como Martínez, se caracterizaba por sus notas críticas contra el poder. Son señales perturbadoras contra el periodismo responsable.

 

El Nacional

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