Página Dos

Cójanlo
En las narices

<STRONG>Cójanlo<BR></STRONG>En las narices

Eso de tratar de embarcar por  Las Américas un cargamento de cocaína y heroína plantea múltiples hipótesis, que la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) debe sopesar con mucho detenimiento.

 A simple vista, era mínima la posibilidad de que el cargamento, detectado en las máquinas de rayos equis, pudiera pasar los controles. A menos, como se sospecha, que se contara con influyentes contactos en la terminal aérea. Pero también estaba por verse que la sustancia, que sería transportada con destino a Newark en el vuelo 1473 de United Airlines, sorteara todas las barreras. Sin embargo, el narco se arriesgó colocando etiquetas falsas de la aerolínea en las cajas en que transportaba la droga. Lo que confirma el cargamento es que las autoridades no han podido impedir que el territorio esté anegado de estupefacientes y que los pejes gordos no acaban de caer en el anzuelo. Desalienta admitir que las drogas circulan en las propias narices de las autoridades, como se evidencia en los cargamentos que han sido confiscados en lugares que se suponen tan vigilados como puertos marítimos y aéreos. O en embarcaciones  procedentes del país.

El Nacional

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