PORT ST. LUCIE, Florida – Son las 8 de la noche, unas seis horas después de terminar el entrenamiento diario de los los Metros, y en un gimnasio LA Fitness a pocas millas por la I-95, Bartolo Colón está pasando por un entrenamiento de alta intensidad.
Sí, Bartolo Colón.
El viejo derecho de los Metros de 42 años, cuyo cuerpo amplio físico lo convierte en una figura de hombre común y un favorito de los fanáticos, pero también un blanco fácil para bromas acerca de gordos, está en una cancha de racquetball vacía, pasando por una serie de ejercicios con bandas de estiramiento: empujando, halando, pateando, corriendo contra varios niveles de resistencia, como lo aplica el entrenador de Colón.
Parece agotador. Colón ha hecho ya 40 minutos en una bicicleta estacionaria, y ahora trabaja durante 30 minutos con las bandas.
Este no fue tampoco un asunto de Relaciones Públicas. Los que hacen ejercicios en el gimnasio LA Fitness de aquí durante el último par de semanas, han estado viendo a Colón en el gimnasio, algunas veces haciendo cardios, a veces haciendo ejercicios de piernas en las máquinas, y, a veces utilizando las bandas.
Al principio me hice la doble pregunta clásica: ¿Es ese realmente … No, no puede ser. ¿Bartolo Colón un guerrero del entrenamiento? ¿Quién lo hubiera pensado?.
Planteo esta pregunta a Jeurys Familia, quien acompaña a Colón al gimnasio casi todas las noches, junto con Rafael Montero y Hansel Robles, en el camerino de los Metros y se ríe.
«Si se lo dices a alguien, no te lo creen», dice Familia. «Pero lo has visto. Usted ve cómo trabaja. La gente piensa que este deporte es fácil, pero si quieres ser bueno hay que trabajar duro. He aprendido mucho acerca de eso de parte de Bartolo».

