Opinión

Como cada Domingo

Como cada Domingo

***El Maratón 10K, visto más allá  

***La alegría de Viena y Claudio

***Cuando se llena el Teatro

El Maratón Gatorade 10K, celebrado el pasado domingo en la ciudad colonial con la avenida del Puerto como eje de de salida y llegada, no fue sólo un masivo acto deportivo tras unos premios o una medalla de participación.

Estuve de testigo en la llegada del Maratón y confieso que por encima del carácter comercial del evento, de formar parte de una estrategia de mercadeo (lo cual es legítimo) la esencia de lo que percibí está muy por encima de lo circunstancialmente propagandístico.

Fue un gran proyecto social, fue un desafío a la sedentaria sociedad que vivimos y un llamado a la emancipación de nuestra mente, condicionada por prejuicios absurdos.

Se trató de un manifestación humana que llega mucho más allá de la entrega de los cheques y los trofeos.

Ese Maratón, en que participaron más de  10  mil personas 102 personas, fue, visto en otra dimensión:

Un llamado a toda la comunidad nacional a inclinarnos por una vida sana, basada en el ejercicio físico y un estilo de vida saludable.

Una manifestación de unidad en la acción por parte de todos los sectores sociales. Allí corrieron desde ejecutivos de importantes empresas y empresarios de amplísimo reconocimiento hasta muchachos y muchachas de Los Guandules y Capotillo, acogidos al programa Barrio Seguro.

Una demostración que la voluntad de ser no tiene edad. Numerosas personas de tercera edad, sudaron y corrieron con dignidad y sentido de orgullo competitivo

Un llamado a pensar en el valor que tiene la relación del deporte con la niñez.

Un desafío a los prejuicios absurdos que tenemos y que discriminan a las personas que tienen discapacidad (o capacidades variadas, como se dice ahora),ya que los muchachos y muchachos que participaron en sus sillas de ruedas.

Un monumento al valor particularmente por parte de un discapacitado que participó corriendo (y que llegó en buen lugar por delante de más de 9 mil participantes) pese a tener una sola pierna y un solo brazo.

Fue una manifestación de integración entre dominicanos y extranjeros.

Vimos extranjeros que procedían de naciones europeas, de Norte y Latinoamérica.

Ese maratón fue un poderoso llamado a que renunciemos de la vida sedentaria.

Fue un desfile de héroes verdaderos forjados al más bajo costo: ese que llega del esfuerzo personal socialmente aceptable.

Felicitamos a todas las personas que se entregaron a ese proyecto, desde patrocinadores – que desplegaron una logística impresionante, hasta los atletas que respaldaron el llamado,.

 

(Tomado de www.joserafaelsosa.com)

El Nacional

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