Acabo de publicar el libro Yo, El Cliente, en el deseo de presentar la reflexión de lo que ocurre en la relación de las prestadoras de servicio y el público consumidor.
Creo que las empresas dominicanas, con algunas excepciones, no tienen idea de cómo nos sentimos frente a la calidad de sus servicios.
Los clientes no nos quejamos. En promedio, sólo el 5% lo hace. Y sólo el 1 % logra que su queja llegue al más alto nivel.
Creo que se impone reflexionar sobre el tema y re-evaluar la relación clientes-prestadoras.
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Este es el nuevo Decálogo del Cliente planteado en mi libro.
I.- Los clientes merecemos respeto.
II- Los clientes demandamos la atención de calidad que impone el nuevo criterio de servicio.
III- Los clientes aspiramos a un servicio personal, en el cual se nos atienda como una circunstancia fundamental de crecimiento para quien nos atienda en su misión de servir.
IV-Los clientes somos personas. No se nos puede ver como una estadística de Mercadeo. Ni un indicativo de ventas y utilidades.
V.-Los clientes aspiramos a que se nos preste el servicio por encima del nivel de satisfacción esperado.
VI-Los clientes tenemos el derecho de que se nos ofrezca toda la información sobre los productos y servicios que adquirimos, particularmente los efectos deletéreos y negativos, de todas las posibles deficiencias que puedan presentar, de todos los peligros que pueda implicar su uso y/o consumo.
VII-Los clientes seguimos teniendo un enorme valor, aun cuando ya hayamos pagado en caja y se haya cerrado la cuenta pendiente. El servicio de post-venta es tan o más importante que la adquisición inicial y es el factor que genera la fidelidad.
VIII-Los clientes merecemos tener a quien quejarnos directamente, supervisores o superiores con calidad suficiente para tomar acción frente a nuestras quejas.
IX. Los clientes cerramos o promovemos empresas y prestadoras de servicio, con sólo pregonar a los cuatro vientos sus deficiencias o aciertos.
X- Los clientes merecemos que se ponga a atendernos un personal capacitado, con suficiente entendimiento, formación y tolerancia como para no ser un instrumento más de una maquinaria infértil e impenetrable para nuestras quejas.

