¿Sirve o no la juventud de nuestro país?
Mucho se ha criticado a la juventud de barrios marginados, clase media y clase alta. Adultos, severos en sus juicios, sostienen que la juventud de hoy no sirve para nada que no sea el can, la vagancia y la delincuencia. Se equivocan.
Cuando a la juventud se le ofrecen las condiciones adecuadas, ella corresponde y ofrece sus mejores frutos. La pasada semana estuvimos en el Instituto Politécnico Cardenal Sancha, ubicado justo frente al elevado de la avenida Máximo Gómez, un espacio escolar inmenso con sus aulas y talleres, dirigido por las Hermanas de la Caridad Cardenal Sáncha. Allí nos dimos el gusto de probar que la juventud cuando está orientada, tanto en lo académico como en lo personal, ofrece lo mejor de sí misma.
Centenares de muchachos y muchachas de los barrios de Cristo Rey, Buenos Aires, Villa Juana, y otros, mostraron lo que resulta de una buena educación técnica y de fe.
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Sor Isabel Pérez, la directora del Instituto Politécnico Cardenal Sancha, estuvo orgullosa durante los tres días de la muestra, al constatar la calidad de las muestras presentadas y como las aulas fueron convertidas en clínicas, empresas de turismo, laboratorios de electrónica o talleres de ebanistería y tapicería, creando muebles en cuya construcción sudaban trabajando con martillos, sierras, compresor y caladoras. Tanto muchachos como jovencitas, rompiendo las divisiones de género que establecían que oficios técnicos de hombre, por una parte, y oficios delicados de mujeres, por otra.
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La profesora Ana Luisa Alcántara, muestra el talento y la aplicación de esta población estudiantil, que adoptaron proyectos de trabajo y que transformaron las aulas desde exposiciones variadas y estructuradas en base a sus clases.
Era el trabajo final de curso. Estamos orgullosos del trabajo de los estudiantes dijo la profesora. Sorprendente la transformación de los cursos para mostrar lo aprendido. Los estudiantes de Logística montaron una empresa turística europea con todos sus departamentos, incluyendo una pasarela para un desfile de modas. Tras disfrutar del talento de jóvenes de barrios, los profesores y las monjas del Cardenal Sancha, mostraron su satisfacción y lo toman como prueba de que la juventud se desarrolla si se le crean las condiciones.

