Donar sangre es acto de amor
Cada segundo una persona en el mundo necesita transfusiones de sangre para sobrevivir.
Es decir, 60 personas cada minuto en algún punto del planeta dependen de una donación de sangre para sobrevivir.
¿No es una cifra como para repensarla y ver que se puede hacer para que la sangre necesitada aparezca a tiempo y en condiciones de calidad aceptables?
Los datos los aporta la Oficina Panamericana de la Salud y su sentido gráfico es aplastante.
La prensa ha publicado el dato: el déficit, es decir la sangre que se necesita y no se tiene disponible es de188,522 unidades.
Y se ha publicado la cifra como si no fuera nada. Como la cartelera del hipódromo.
La principal dificultad para que el país pueda contar con toda la sangre que requiere, es el egoísmo humano, un actitud que tiene como sustento la ignorancia y el desconocimiento de lo que representa la donación de sangre tanto para quienes la requieren con urgencia para enfrentar emergencias, como para quienes la aportan humanitariamente.
Sólo quienes se ven en la necesidad urgente de conseguir sangre, saben de la situación angustiante que implica estar en esas condiciones.
Al común de las personas no les gusta donar sangre.
La gente teme donar sangre.
La gente dice que no dará el chin de sangre que tiene.
Se crea un tinglado que configuran la ignorancia, la falta de solidaridad y la ausencia de un programa nacional de promoción institucional, público y privado, de donación de sangre.
La dirección nacional de Bancos de Sangre, de la Secretaría de Estado de Salud Pública, hace su aporte, pero necesita de mayores recursos para su trabajo.
El panorama de la donación de sangre, de acuerdo con la declaración de la Oficina Panamericana de la Salud, distribuida en el país desde la oficina de su representante, la doctora Cristina Nogueira dice:
El país recolecta donaciones voluntarias 188,522 unidades menos de las que necesita.

