Opinión

Como cada  Domingo  

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El Estado y las cooperativas

En estos momentos se desarrolla un interesante proceso en el Congreso Nacional en torno a la protección constitucional que consagró el Estado en 1963 durante el gobierno del profesor Juan Bosch.

Increiblemente, en el marco de la reforma constitucional, esa protección podría ser retirada, afectando las cooperativas y las organizaciones de economía social.

Las cooperativas no son bancos.

No captan dinero del público sino de sus socios, que son sus propietarios

Y tienen mecanismos probados de disolución y protección de los capitales ahorrados.

Me permito reproducir este artículo de Ramón Tejeda Read, tomado del portal perspectivaciudadana.com:

“El poder del ahorro bien entendido y utilizado

Manejar sesenta mil millones de pesos al año no es cualquier cosa. Pero eso es lo que mueven las 650 cooperativas que hay en el país, según se ha informado.

La cooperativa es antídoto contra la usura y el desamparo. Da sentido de pertenencia, esto es, aporta cohesión social llevando confianza en el esfuerzo propio, responsabilidad en el manejo de las finanzas familiar y personal, así como seguridad y soporte para acometer la micro, pequeña o mediana empresa.

Solamente la cooperativa de los maestros maneja unos siete mil millones de pesos al año y la San José, unos cuatro mil quinientos millones, según han informado esas dos instituciones.

El mejor ejemplo de lo que puede hacer una administración eficiente de estas entidades nos lo da la información ofrecida por la nueva directiva de la cooperativa de maestros recientemente: en apenas dos años su fondo pasó de unos 120 a más de 400 millones de pesos. Todo para beneficio de los maestros y sus familias.

Las cifras aportadas son la prueba irrefutable del poder del ahorro bien entendido y utilizado; el ahorro que beneficia a quien lo hace y a la sociedad al mismo tiempo; el ahorro para la inversión y para estimular el emprendedurismo que pronto deviene en enemigo del parasitismo.

Lo lamentable, sin embargo, es que sólo tengamos 650 cooperativas más de cinco décadas después de iniciado el movimiento cooperativo.

¿Cómo es posible que el Estado haya sido tan indiferente ante un fenómeno de tanto poder transformador y solidario.

El Nacional

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