Opinión

Como cada  Domingo   

Como cada  Domingo   

Cuando muere un ser humano, morimos un poco en el fondo, todos.

La idea es de la novela La Hora 25, extraordinaria narración anti-belicista que nos enseño que las campanas tocan por cada ser humano, cuando alguien muere.

Mas, cuando quien muere es un medico que ha dado la vida a tanta gente, la muerte entonces, como pasajera inesperada, duele mas.

Y si ese medico es un especialista en neurología, entonces se tiene una idea de la cantidad de pacientes a los que sirvió en vida.

Luciano Díaz. era un dominicano que se especializó en Neurocirugía e hizo carrera en Alemania y que dejó allí una carrera promisoria para venir a servir a su país.

La doctora Lidia Santini fue su compañera de promoción. Lidia, desde Estados Unidos, nos escribe unas notas post-morten, que produjo tras conocer la partida del profesional de la salud.

Este es su panegírico:

“Para Un buen amigo:

Eso fue lo que siempre he pensado de ti y las razones por las que te escribe.

Te envié al hospital  un mensaje electrónico que imagino nunca leíste y yo estaba esperando que me dijeras que estabas en la casa para llamarte.

Carlos me había informado que estabas en el hospital y te darían de alta ese miércoles.

Al parecer no hubo de alta-.

Tu partida me ha hecho reflexionar  la larga amistad que sostuvimos.

Nos conocimos en el 1966 y estuvimos todos esos años juntos hasta graduarnos en el 1975l Luego nos fuimos a especialización: Carlos y yo  a España y tú a Alemania, Recuerdo que nos visitaste varias veces y se te veía muy feliz. Te gustaba lo que hacías, nosotros regresamos a Santo Domingo y  te quedaste en Alemania. En el hospital germano comenzaste a ganar posiciones y aunque estabas muy bien, lo dejaste todo y te regresaste a la tierra a comenzar de nuevo con muchas esperanzas y sueños que no se cuajaron.

Ahí nos encontramos de nuevo,

¡Que difícil es cuando no puedes adaptarte de nuevo a tu vida anterior!

Regresar a la tierra que te vio nacer es nada mas y nada menos que empezar de nuevo, Nadie te estará guardando  un trabajo,  ni siquiera el que tenias.

Cuando sales, lo dejas todo.

 Pero esas incomodidades no importan con tal de estar en casa, con la familia, los amigos, con aquellos que han sido sido  el  apoyo incondicional y no nos dejaran caer si algo sucede. Lo que importa es ir a casa.

Oro por tu memoria y por tu familia para que Dios le de suficiente fuerza y sabiduría para aceptar tu ausencia porque todos te extrañamos. Tu amiga Lidia.

El Nacional

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