Julio Aníbal Suarez Dubernay es uno de los seres humanos más íntegros del Planeta Tierra.
Julio Aníbal Suárez, profesionalmente, es uno de los cuadros ejecutivos mejor preparados en el ámbito del derecho laboral.
Creo que hay gente tan seria como Julio Aníbal Suárez, más no hay nadie más serio que Julio Aníbal.
Lo conocí cuando ingresamos a la Unión Dominicana de los Derechos Humanos, en 1975, durante la dictadura constitucional encabezada por Joaquín Balaguer
para enfrentar las violaciones a esas prerrogativas de parte de un gobierno que no se detenía ante nada en sus acciones represivas que tanta muerte, dolor, cárcel y exilio costaron. Ahora poca gente recuerda ese periodo oscuro de nuestra historia reciente.
Julio Aníbal Suárez fue uno de los abogados que se ocupó de encabezar la UDHU, cuando era difícil militar en una causa que no dejaba beneficios materiales a nadie y que, en cambio, abría graves riesgos a la seguridad personal de quienes se atrevían a defender los derechos humanos.
Julio Aníbal Suárez, pese a su militancia profesional del lado de los trabajadores, sin ser opresivo frente a los patronos, llegó a ser juez titular de la Suprema Corte de Justicia, en base a sus propios méritos.
No lo he visto desde que se produjo su salida de la Suprema Corte de Justicia. De hecho, estoy ahora en Valencia, España.
Me llegan las informaciones por la red de las razones que se alegaron para separarlo del cargo.
Creo que el caso esta cerrado.
El hecho de su salida es irreversible.
Pero no inadmisible es que se pretenda, ademas de una expulsión que no se merecía y un tratamiento profesional inconsecuente, una especie de muerte moral en las alegaciones por escrito para justificar lo que se hizo con él.
Dice el documento que durante su ejercicio ¨no siempre su proceder estuvo siempre conforme a los criterios de independencia e imparcialidad contenidos en el reglamento de evaluación del desempeño de jueces de la SCJ¨.
En el acta no aparece quien hace la afirmación.
Tampoco aparece prueba o referencia alguna de esas alegada inconformidad con los criterios de independencia, etc. etc.
Si había un solo caso para imputarle esa actitud, debieron haberlo establecido responsablemente y aparecer quien hace la referencia.

