¿Por qué impuestos?
Pensando en los días que pasan sobre la confrontación de los comerciantes que rechazan las impresoras fiscales que recomienda la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), me provoca pensar que la resistencia a pagar impuestos, que es algo tan natural entre ricos y pobres (sobre todo entre ricos), no debería tener sentido, si los impuestos que se pagan deben servir – tal como da la impresión que procura el actual presidente Medina- a transformarse en bienes y servicios de uso colectivo. Tras esa resistencia siento que se agazapa el deseo de no pagar impuestos, de no ser transparentes,
Nos hace falta mucha fe en el ritual de los impuestos producto de que hemos visto como en muchos regímenes se han destinado recursos públicos a proyectos y causas no prioritarios. Y también a la existencia del fenómeno de la corrupción.
Hay que renovar la mirada sobre lo que son los impuestos y dar un voto de confianza a quienes desde la DGII hoy, tratan de que el país todo comprenda que los impuestos son una forma de adelantar en los planes de salud, educación, transporte, agroindustria, turismo y otros aspectos no menos importantes.
Las y los recaudadores tienen, tradicionalmente muy mala imagen. Y no cuentan con mucha gente que les escriba. Confió en la actual ejecutiva de la DGII, con el licenciado Guarocuya Félix a la cabeza. No le conozco personalmente,. No hemos cruzado una palabra. Pero la vez que al responder una pregunta periodística sobre cual era su papel como director de la DGIII, y respondió que era apoyar la salud, la educación, el cuidado de la niñez y la ancianidad, ese hombre me ganó por completo. Porque ese debe ser el papel de la DGII, institución que se ha modernizado, que ha cambiado parte de esa mala imagen, que se maneja con buena comunicación para con la gente, pero que sigue cargando con un baldón que le viene del pasado: la parte gris y cuestionable de los impuestos.
Démosle una oportunidad para demostrar que lo puede hacer bien.

