Se divulga la noticia sobre el hallazgo dentro de un parque protegido del Gran Santo Domingo de siete piernas humanas en estado de descomposición, 80 pintas de sangre y cajas repletas de pruebas VIH, clara señal de que no existe un adecuado sistema de acarreo y depósito de desechos hospitalarios.
Es difícil imaginarse que esos restos humanos y materiales altamente contaminantes fueran trasladados desde algún hospital o clínica y vertidos nada menos que en el parque Mirador Norte, lo que demuestra también la magnitud del desorden que prevalece en tan delicada área de sanidad pública.
Un equipo de la Policía y el Ministerio Público investigan la procedencia de esos restos humanos, así como descartar la posibilidad de que su recolección, traslado y vertido sea consecuencia de la comisión de homicidios, aunque todas las evidencias apuntan a que se trata de desechos hospitalarios.
A la espera de los resultados de esas indagatorias, preciso es formular las siguientes interrogantes: ¿Existe en el país una política o normativa referida al manejo de detritus que se generan en hospitales públicos y clínicas privadas? ¿Dónde son depositadas esas toneladas de materiales contaminantes?.
El vertido de siete piernas humanas y un lote de pintas de sangre contaminadas y de pruebas dentro de un parque protegido por la ley de Medio Ambiente, es motivo de asombro, indignación y de alarma ciudadana por la temeridad que entraña esa acción y porque demuestra que no se aplican adecuadas normas en el manejo de esos desechos.
Por la gravedad del caso, se requiere que el Ministerio de Salud Pública revise muy profundamente todas las políticas con el manejo de los desperdicios o desechos generados en hospitales y clínicas, porque es claro que esa normativa no funciona o no se aplica adecuadamente.
En el Gran Santo Domingo operan tres ciudades hospitalarias y decenas de clínicas y hospitales, por lo que resulta inconcebible que por negligencia, inobservancia o complicidad se vierta sobre un parque un lote de desechos humanos y materiales altamente contaminante.
El Colegio Médico Dominicano y la Asociación de Clínicas Privadas deberían decretar un breve receso en su pleito por evitar la aplicación del sistema de atención primaria, para referirse a un gravísimo tema de salud pública que obviamente involucra a esas entidades.

