Cuando Hipólito habla de economía piensa en cómo este gobierno ha subido la deuda de 9 mil a 24 mil millones de dólares en siete años, piensa en cómo bajar los precios de la comida y las medicinas que han subido escandalosamente por la indolencia, la especulación y la corrupción que patrocina una mafia en el Palacio Nacional. Piensa como conseguir empleo para el padre y la madre que necesitan traer comida para sus hijos que se mueren de hambre; en los padres que por las noches esperan afligidos que sus hijos regresen a casa, porque en cualquier esquina algún policía o civil, un ladrón o un asesino, los atraque o los mate, porque este gobierno ha sido incapaz de enfrentar como debe ser el crimen y el delito.
Cuando Hipólito piensa en la salud, piensa en las madres pobres que llevan a sus hijos a una emergencia, en el viejito que no tiene medicina, en el padre de familia que sufre solo en una cama, porque este gobierno no invierte en salud dejando abandonados a los pobres a su suerte y la misericordia de Dios.
Cuando el candidato opositor y próximo Presidente de la República piensa en educación, ve tanto al alumno como al profesor, al alumno desertando por falta de aulas o de incentivos, al profesor con salario miserable porque este gobierno incumple su propia ley al negar el 4% del Producto interno Bruto a la educación. En el ahogo económico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo donde estudian más de 185 mil hijos de familias de clase media baja y de padres pobres obreros y campesinos.
Cuando el candidato opositor piensa en el futuro, piensa en el joven sin esperanza, porque si hoy no le tendemos una mano el país no tiene. Tiene razón Hipólito al decir que los jóvenes no tienen esperanza, cuando dice que hoy hay que tenderle la mano porque ellos son el futuro de un mejor país, pero para todos.
PD: Me han llamado del periódico para aclararme que el spot a que me he referido en la primera y en la segunda parte de este artículo, no es de Hipólito Mejía, sino del oficialista Danilo Medina, quien olvidó que aspira a la presidencia por un partido que tiene 12 años en el poder de los últimos 16, incluyendo los últimos 8 años.
