El reciente anuncio del Ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Temístocles Montás, de que el gobierno que presidirá Danilo Medina tendrá que usar el 40% del Presupuesto Nacional de 2013 para pagar las deudas del Estado, confirma que el primer tema de agenda que abordarán las autoridades a partir de agosto será la reforma fiscal. El autor de esta columna, el miércoles antepasado, escribió que El aumento de los impuestos para cubrir el déficit fiscal acumulado durante estos primeros cinco meses, será el primer tema en subir al escenario, para luego darle paso al incremento de la tarifa eléctrica, a la depreciación del tipo de cambio y, finalmente, a la inflación.
Nadie ignora que una buena parte de las deudas contraídas no se destinaron a planes sociales ni a mejorar la educación o los servicios hospitalarios. El pasivo que arrastra el Estado está asociado a las tres últimas campañas electorales del PLD, sin omitir que el cuestionable triunfo de Danilo se sustentó en la abstención remunerada y en una asfixiante propaganda le costó un ojo de la cara a este pobre pueblo.
Una interrogante que aletea que estos días es la de si el nuevo gobierno disciplinará el gasto público. Otros se preguntan si eliminarán las nominillas, los cargos parasitarios que drenan las cuentas del Estado, y si reducirán los sueldos exagerados de algunos funcionarios. La duda lleva la ventaja, y es por eso que se da por descontado que antes de que termine este año estrenaremos nuevos impuestos. Sea como fuere, lo cierto es que el Presidente electo tendrá muchos desafíos en su camino, y por lo visto, empezará a trillarlo con el pie izquierdo, ya que del presupuesto de su primer año de gestión no podrá disponer de poco menos de la mitad.

