Leonel Fernández, por ejemplo, es mensajero. En enero pasado llegó a Haití al mismo tiempo que las tropas estadounidenses, y viajó recientemente allí, en otra etapa de la acción política que le encomienda Obama, dirigida a dar apariencia de legitimidad a la intervención. Además, se viste mediador en el continente, repitiendo el discurso de Obama y de Hillary Clinton. ¡Caja de resonancia con traje de líder!
Sobre el golpe en Honduras, acató la orden del Departamento de Estado. No habla del incremento de la presencia militar yanqui, y, en tácita aprobación, se derrama en elogios a Álvaro Uribe. Obedece a Obama y se sitúa a la derecha, posiciones con idéntica definición.
Cediendo a las presiones de la ultraderecha, Obama expresó su apoyo a las elecciones montadas por los golpistas hondureños. Porfirio Lobo, entonces, convirtió en canciller a un hombre acostumbrado a obedecer a los halcones: Mario Canahuati, embajador en Washington (2002- 2005), durante el gobierno de Ricardo Maduro. Lobo y Canahuati ya anunciaron la instalación de una base militar en la isla de Guanaja con apoyo de Estados Unidos.
La isla de Guanaja está en el Caribe hondureño, cerca de Nicaragua. ¡Otra base en el Caribe! Lobo obedece a Obama, quien, aunque diga otra cosa, siembra bases en toda América Latina. En el caso de Colombia, son por lo menos siete.
Lobo es parte de lo que, por voluntad o por ineludible compromiso, ha sembrado Obama por la nada limpia causa de legalizar un golpe de Estado.
Aprovecha la debilidad política y la escasa coherencia ideológica de sectores llamados a ser contestatarios. En Centroamérica, se nota la tibia posición del salvadoreño Mauricio Funes, electo en la boleta del Frente Farabundo Martí, pero que no quiere ser visto como izquierdista. Álvaro Colom, de Guatemala, se sintoniza con Obama en su condición de oligarca.
En Costa Rica, Laura Chinchilla, sustituta del servil Oscar Arias, autorizó el atraque y desembarque de las naves y de las tripulaciones antinarcóticos que colaborarán con los guardacostas del 1 de julio a 31 de diciembre. ¡7 mil marines yanquis y 46 buques de guerra! Obedece a Obama.
En México, la ultraderecha recolocada en el Palacio mediante el fraude del 2006, obedece a Obama. Felipe Calderón bendice las bases militares y ya dispuso reanudar las relaciones con Honduras.
La continuidad del proyecto imperialista necesita gobiernos de derecha en el continente. De ella derivan los planes de asesinar a Hugo Chávez, la política de atizar conflictos de consecuencias impredecibles como el que enciende Uribe con Venezuela, y la asignación de tareas de mensajería a personalidades grises como Leonel Fernández. ¡Que nadie se llame a engaño!

