Página Dos

Confesión asombro

Confesión asombro

Los feminicidios, en algunos casos con tintes macabros, como el ocurrido el domingo en el barrio Juan Guzmán, de Manoguayabo, no paran. Aunque las autoridades se vanaglorien de una reducción en la tasa como resultado de sus políticas. Por más que se haya visto de todo es difícil dejar de asombrarse ante crímenes y expresiones tan conmovedoras como las que la Policía atribuye a Domingo Flores Correa, imputado por la muerte de Santa Tejada, de 39 años. “Vengan a buscar a su madre, que yo la maté”, fue la frase que habría utilizado Flores Correa para comunicar la noticia a los hijos que procreó con Tejada.

La frialdad de la expresión es conmovedora, por más curada que esté la población de la alarmante ola de asesinatos de mujeres. El caso se registrará como un homicidio más, en el que no funcionaron las políticas de que ha hablado la Procuraduría General de la República para combatir la violencia de género. Se tiene que hacer algo más que contar las víctimas.

El Nacional

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