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¿Conocemos en RD el perfil psicológico de los violadores sexuales en grupo?

¿Conocemos en RD el perfil psicológico de los violadores sexuales en grupo?

En los últimos años se ha venido registrando en nuestro país una nueva modalidad de crimen, que es la violación sexual por grupo. Por lo general la víctima es una menor adolescente que ha sido drogada por la participación y complicidad de una amiga cercana.

En 2025 suman cuatro las denuncias sobre violaciones grupales contra mujeres y pueden haber más, pero permanecen ocultas por temor a represalias, dada la poca protección que ofrecen las autoridades.

Según informes de la Procuraduría General de la Republica (PGR) en el periodo enero-julio 2025 se registraron 3,854 delitos sexuales, de los cuales 681 son violaciones sexuales.

En el 2024 hubo un reporte de 7,206 casos, siendo la agresión sexual con 2,109 casos la más frecuente, seguido de 2,177 casos de seducción a menores.

Estos datos son alarmantes, pues nos dan horrorosos indicadores de que en la República Dominicana las violaciones sexuales van en un descontrolado crecimiento, porque las autoridades competentes no hacen nada para frenar este ascenso desproporcionado de la criminalidad sexual, que ocurre regularmente en los barrios pobres de nuestro país y del cual no tenemos datos disponibles precisos, pues en la mayoría de las veces las violaciones de este tipo se quedan calladas.

En los países más avanzados y donde es preocupante el índice de crecimiento de esta patología se realizan en la actualidad investigaciones para el establecimiento de un perfil del grupo agresor y se han concentrado en temas importantes como el estudio de las agresiones sexuales en sí, las características psicológicas y personalidad de los agresores y las conductas manifestadas por las víctimas antes y después de la violación.

También es importante tomar en cuenta variables culturales, influencias foráneas en el grupo, uso de sustancias, modelos familiares, etc.

También hay que diferenciar en la violación si la misma ha sido ocasionada por un grupo o una banda, pues hay diferencias significativas entre ellos; considerándose al primero como una agrupación de sujetos que, a priori, no presentan un orden jerárquico o estructura de poder, mientras que cuando se habla de las bandas, por el contrario, se refiere a un grupo cerrado de individuos que operan juntos, con una cierta identidad común y comparten normas, más o menos rígidas.

En las violaciones ocurridas en nuestro país, hasta ahora creemos que han sido por grupos no estructurados como tal.

El análisis de las circunstancias que intentan explicar las razones por las que se cometen este tipo de agresiones sexuales está lleno de matices, ya que no existe una explicación o teoría única.
El interés por estudiar este fenómeno parte de un acercamiento a la epistemología de estos delitos y de conocer los factores que intervienen.

Me parece que estamos a tiempo con estos casos que se han presentado de violaciones sexuales a menores en grupo, de tomar las medidas investigativas necesarias para recolectar todas las variables bio-psico-sociales, que permitan crear un perfil psicológico y emocional de la personalidad de los personajes apresados a través de los datos que puedan recolectarse mediante interrogatorios, entrevistas psicológicas, exploraciones mentales, trabajo social y familiar en sus vecindarios, indagando sobre las conductas observadas antes del hecho.

Todo esto nos daría una radiografía de los sujetos y de los grupos, y un ADN psicológico para determinar cuáles grupos, según el perfil encontrado, responderían a posibles violaciones grupales futuras.

Estamos a tiempo y gozamos de la oportunidad de que los responsables están detenidos, y se constituyen en fuentes inagotables de información que serviría para investigaciones controladas, que permitan prevenir antes que lamentar futuros actos de violación grupal.

Aunque en otros países las violaciones grupales se responsabilizan a los inmigrantes, existe escasa información teórica sobre los delitos sexuales en grupo, y establecer una relación entre la inmigración y la delincuencia promovería debates estériles, por lo que es necesario desarrollar estudios e investigaciones que arrojen algo de luz sobre esta posible relación.

Por: William J. Astwood
Williamastwood@gmail.com

El autor es doctor en Psicoterapia Cognitiva y Psicología Social.

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