El fin de semana pasado uno de nuestros corresponsales no suplió la información de que en su provincia habían contactado a ocho hombres que tenían en su hazaña de Casanova haber procreado un total de 100 hijos entre todos.
El dato nos llamó la atención sobre la necesidad de diseñar algún tipo de política de control de la natalidad, ya que en nuestro país las mujeres, dominicanas y extranjeras están pariendo sin control, bajo el riesgo que “lanzar” niños a las calles a los que no pueden educar ni mantener.
Sin embargo, por otra vía obtuve la información de que dos organizaciones de la sociedad civil, relacionadas con los derechos humanos, estaban trabajando un proyecto de ley sobre el control de la natalidad en el país.
La Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Desacatados, y la Defensa de los Derechos Humanos de los Inmigrantes, que son los auspiciadores del proyecto de control natal plantean que en un país como República Dominicana en que una familia tenga tres hijos es suficiente.
La pieza, que busca el respaldo de algunos legisladores, procura iniciar un plan de educación ciudadana y la donación de diversos tipos de anticonceptivos entre los adolescentes de los barrios marginados, que es donde se produce la mayor cantidad de embarazos en las muchachas que aún son menores de edad.
A la iniciativa de estas dos instituciones deben sumarse otras, porque con el paso del tiempo el problema seguirá agravándose y luego tendremos una población incapaz de manejar en los 48 mil kilómetros cuadrados que tiene de territorio la República Dominicana.
Sabemos que será difícil lograr que el actual Congreso logre aprobar una legislación en ese sentido, pero mientras tanto se puede comenzar con una campaña de prevención de embarazos que incluya pastillas y el uso de condones en las relaciones sexuales en la adolescencia.
Una campaña de este tipo no sólo ayudará al control de la natalidad, sino que servirá para prevenir y reducir enfermedades infectocontagiosas tan grave como el sida y el papiloma.

