Durante los últimos 50 años, nuestro país ha mantenido un crecimiento económico modelo, que en ocasiones ha rebasado los dos dígitos. Sin embargo, este crecimiento no ha podido traducirse en una mejoría en las condiciones de vida de la mayoría de los dominicanos.
La estabilidad, en el producto Interno Bruto, se ha quedado en la estratosfera, y solamente ha servido para tranquilizar a nuestros acreedores, el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), entre otros.
Aún las naciones de culturas parecidas y con necesidades muy semejantes, tienen que tener mucho cuidado cuando se trata de aplicar modelos para la solución de sus problemas. De lo que muy pocos tienen dudas, es de que no se puede seguir haciendo lo mismo. Es imprescindible introducir cambios, porque lo que hemos estado haciendo hasta ahora ha dado resultados negativos.
El doctor Leonel Fernández, joven y líder del Partido de la Liberación Dominicana, organización comprometida originalmente con las corrientes sociales más avanzadas, tiene la oportunidad excepcional de dar los primeros pasos en un cambio de rumbo que resulta inevitable.
Felipe González, presidente dos veces del Gobierno español, y líder histórico del Partido Socialista Español (PSOE), durante una conferencia, decía esta semana que, contrario a la crisis norteamericana del 1929-30, que puso a pensar a muchos en la conveniencia de cambiar del capitalismo al comunismo, esta vez estamos conminados a mejorar el sistema en que vivimos, porque de momento no hay nada mejor.
En lo inmediato, no se trata de colocar un sello ideológico a los cambios. La necesidad de cambiar no tiene mañana. En los grupos de poder puede haber confusión, porque ellos no tienen problemas. No sucede lo mismo con el grueso de la población, estancada y condenada a la pobreza.
Los cambios tienen que producirse en el modelo económico. En esta etapa va a ser muy importante la creatividad del gobierno, y en especial del Presidente y sus colaboradores. Se me ocurre pensar en un nuevo estilo. Es indispensable comenzar por respetar el ordenamiento jurídico vigente. Si lo logramos, no habrá problemas en la eliminación de la corrupción administrativa. En cuanto a la seguridad ciudadana, los institutos armados y los tribunales, estarán compelidos a rectificar, porque, de no hacerlo, tendrán que vérselas con la ley.
Tomada la corrupción por los cuernos, los recursos para el gasto social, en educación, salud y alimentos, serán abundantes, por lo que el cambio de vida en la población vendrá por añadidura.
Leonel Fernández está comprometido con el país, con su partido y con su generación. Sabe mejor que nadie que tiene en sus manos una oportunidad. Caer en la rutina de sus predecesores, es un error que la posteridad no le va a perdonar.
Ponga el dedo en la llaga, y gánese un espacio en la historia dominicana. Gobernar por gobernar, no tiene sentido.

