El lago Enriquillo comenzó a crecer en el 2004 y desde entonces sepultó bajo las aguas 195 mil tareas, obligando a desalojar 22 mil reses, y ha dejado en quiebra a más de dos mil agricultores y 500 ganaderos.
La crecida del lago no sólo ha causado estragos en el sector agrícola, sino también en gran parte de la infraestructura de la zona como la carretera Neyba-Jimaní, el parque ecológico de la Azufrada, y más de 30 caminos vecinales de la zona que han sido borrados por las aguas.
Otro grave problema es que los moradores de Boca de Cachón, a seis kilómetros de Jimaní, ahora deben dirigirse a Neyba para abastecerse de combustibles y alimentos, porque no hay forma de llegar a Jimaní.
Se estima que unos 200 conductores de minibuses, camiones, camionetas y motoconchistas de la región han perdido su forma de sustento debido a que no pueden viajar entre Boca de Cachón y Jimaní.
En algunos lugares las autoridades han echado dos metros de caliche a la carretera para evitar que el lago continúe destruyéndola.
En el 2004 el lago tenía una extensión de 172 kilómetros cuadrados, pero hoy sobrepasa los 350 kilómetros cuadrados, según un estudio satelital de la zona.
Un informe elaborado sobre la crecida del lago revela que sólo en la zona de Duvergé más de 90 mil tareas han quedado bajo las aguas partiendo desde Baitoa.
Una amplia zona de 40 mil tareas entre Espartillar y Angostura no ha sido dañada por el lago y se estima que ahí podían ser re asentados muchos de los agricultores afectados.
En 1984 el lago Enriquillo creció hasta los 276 kilómetros cuadrados, en el 2009 subió a 333 kilómetros cuadrados, y hoy sobrepasa los 350 kilómetros cuadrados.
Los ganaderos de Duvergé se vieron obligados a sacar de la zona y a sacrificar alrededor de ocho mil reses porque perdieron los predios donde pastaban.
Dalvis García Vólquez, presidente de la Asociación de Ganaderos de Duvergé, poseía 300 reses, pero luego de la crecida sólo se ha quedado con 50 y las otras tuvo que sacrificarlas o venderlas a cuatro y cinco mil pesos, pese a que costaban 30 mil.
Otros ganaderos de Duvergé que tenían alrededor de 200 reses hoy tienen 60 ó 70, porque no tienen fincas ni predios donde tenerlas ni cómo alimentarlas.
Rodolfo Acosta Recio (Fiche) presiente de los ganaderos de Neyba, asegura que la crecida del lago ha sido una tragedia para la región.
Acosta Recio sostiene que es urgente que el Gobierno acuda en ayuda de los agricultores, ganaderos y residentes en la región.
Igual pedido hizo la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), que dirige Osmar Benítez, quien ha calificado como sumamente grave para el sector agropecuario, la situación de la zona de influencia del lago Enriquillo.
Se estima que el Gobierno deberá invertir cerca de cinco mil millones de pesos para reconstruir las vías destruidas y construir otras alternativas.
De esa manera se evitará que comunidades enteras queden aisladas del resto de la región a causa de las inundaciones.
Igualmente se estima que las autoridades del Instituto Agrario Dominicano (IAD) deberán gestionar alrededor de 80 mil tareas para re asentar a los agricultores y ganaderos desplazados por las aguas.
Otras inversiones deberán ser realizadas por el ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales para adecuar áreas donde los cocodrilos americanos y las iguanas rinoceronte, puedan hacer su hábitat arrasado por el lago Enriquillo.
Se espera que en la visita del presidente Leonel Fernández a la región esta semana, se comience a plantear soluciones a todos esos problemas.
UN APUNTE
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Mil millones en perdidas ha causado el lago Enriquillo en los últimos siete años. Se cree que cerca de dos mil agricultores y 500 ganaderos han quebrado.

