Página Dos

Crimen llamativo

Crimen llamativo

El teniente de la Policía muerto el viernes en la noche en el Residencial Santo Domingo no cayó víctima de la violencia callejera. Pero el suceso que costó la vida a Joan Franco Jiménez, de 34 años, describe una atmósfera que, en el mejor de los casos,  ignora la justicia y el respeto a la vida.

Todo indica que Franco Jiménez fue muerto por diferencias o enemistad con un hermano de una mujer con quien había procreado una niña. En lugar de ventilar el caso en los tribunales o a través de alguna otra instancia, Billy Oscar Ortiz, el principal sospechoso del homicidio, se tomó la justicia en sus manos.

Este es otro de muchos casos con tales características. Es obvio, pues, que la gente no cree en las instituciones ni nada, pero tampoco le importa las consecuencias. La facilidad con que se mata a una persona, como si la vida nada valiera, es alarmante. Las versiones del suceso no están del todo claras, pero los indicios  son de que el teniente fue muerto por asuntos personales. Sin más ni más.

El Nacional

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