Opinión

Crisis epidémica

Crisis epidémica

La clase política perdería gran parte de su maltrecha influencia social, si por enésima vez fracasa el intento por aprobar una ley de partidos que tutele derechos y transparencia al interior de las formaciones partidarias obligadas a fungir como sostén de la democracia y garantes de la inalienable prerrogativa ciudadana a elegir y ser elegido.

Aunque desde el interior del partido oficial se mercadea la noticia de que se llegaría a un acuerdo que pondría fin a la confrontación en torno a incluir o no en esa ley la celebración de primarias abiertas y simultáneas obligatorias, prevalece aún el temor de que por la chimenea peledeísta no salga humo blanco.

Esa ley ha estado estancada en el Congreso a causa de la carencia de consenso entre el liderazgo del partido de gobierno, que controla la mayoría en ambas cámaras, situación que ha devenido en un foco de infección que perturba la sanidad política de la nación.

Quienes promueven primarias abiertas afirman que los partidos políticos no están en capacidad de administrar sus procesos eleccionarios internos, además de poseer listados de votantes irregulares que impiden el ejercicio de la democracia.

Los detractores de esa iniciativa creen que la obligatoriedad de primarias abiertas con el padrón de la Junta Central Electoral (JCE) aniquilaría a los partidos, porque no sería necesaria la condición de militante o dirigente de una organización partidaria para acceder a cargos electivos.

El liderazgo del PLD y de la oposición está obligado a procurar una salida política a una crisis en ciernes cuyos efectos negativos sobre el sistema democrático serían impredecibles, porque ese impasse ya contagia a todas las grandes formaciones partidarias.

La Junta Central Electoral puede y debe asumir un rol protagónico en la búsqueda de consenso alrededor de la Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas, quizás con la promoción entre los intervinientes de su propuesta para que se inserte en el estatuto la libertad de que para seleccionar sus candidatos a puestos electivos, cada quien pueda escoger como sistema de votación primarias abiertas o cerradas.

Debería advertirse a mansos y cimarrones que imponer, por vía de mayoría mecánica o a través del recurso de una minoría calificada, cualquiera de los criterios confrontados, sería como desatar una crisis epidémica de la que difícilmente sobreviva el sistema de partidos.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación