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Crisis: la excusa perfecta

Crisis: la excusa perfecta

De ESPNDeportes

ORLANDO.- La crisis económica que afecta Estados Unidos, y por «efecto dominó» al resto de la vía láctea, es real, una verdad insoslayable, pero de alguna manera se ha convertido en el chivo expiatorio que necesitaban los dueños de equipos de Grandes Ligas para frenar un poco la desbocada alza salarial de los jugadores.

Un alza que ha colocado el sueldo promedio de los peloteros en 3 millones de dólares.Para mí no es ninguna coincidencia o casualidad que faltando dos semanas para que abran los primeros campamentos de entrenamientos (por si no lo habían notado, los Medias Rojas de Boston arrancan el 12 de febrero) aún sigan desempleados más de 100 peloteros, incluyendo futuros miembros de Cooperstown como Manny Ramírez, Pedro Martínez, Iván Rodríguez y Ken Griffey Jr. y probados estelares como Bobby Abreu, Ben Sheets, Jon Garland, Adam Dunn, Oliver Pérez, Orlando Cabrera y Orlando Hudson.

Mientras Ramírez es la gran excepción del grupo porque al menos tiene una oferta sobre la mesa para pagarle 22,5 millones anuales por las próximas dos temporadas, es altamente sospechoso que tipos como Abreu y Dunn no tengan ofertas de ningún tipo, ni aún por un año, ni aún por cinco millones de dólares.

Tampoco creo que los clubes de Grandes Ligas estén pasando por una falta de liquidez. Más bien parece que se confabularon para sino bajar el promedio salarial, al menos estancarlo en los índices actuales.

Mientras grandes instituciones bancarias se declaraban en quiebra, populares tiendas cerraban sucursales, constructoras de vehículos acudían al Congreso por ayuda y millones de ciudadanos pasaban a la lista de desempleados (y algunos a la total indigencia), MLB (Major League Baseball) anunció que por segundo año seguido superó los seis mil millones de dólares en ingresos (6 mil en 2007 y 6,500 en 2008).

Es posible que los efectos de la crisis general no se reflejen directamente en la industria del béisbol hasta finales del 2009 o mediado del 2010, para cuando se supone que el país se esté recuperando, sobretodo si el nuevo presidente Barack Obama suspende el derroche de diez mil millones de dólares semanales (10,000,000,000 cada siete días) que se gastan en las guerras de Irak y Afganistán.

Antes de abrirse el mercado de agentes libres, el comisionado Bud Selig advirtió a los clubes que debían ser cautelosos con el gasto en un momento especial de crisis nacional, lo que puede interpretarse como una advertencia responsable de alguien que debe velar por la salud general de la industria que dirige.

Pero también se puede interpretar como el «Ok» que necesitaban los 29 equipos que no se llaman Yankees de Nueva York para ejecutar un plan que tenían en mente hace mucho tiempo, con crisis o sin crisis en la bolsa de valores: Reducir el ritmo del alza salarial.

En la actual temporada baja, los clubes han invertido alrededor de mil millones de dólares en peloteros (exactamente 984 millones, 932 mil dólares), pero más del 40% de ese dinero (441 millones) lo gastaron los Mulos de Manhattan.

Al mismo tiempo, las palabras «tope salarial», que para la Asociación de Peloteros son el equivalente de «Satanás» para los cristianos, han aflorado más insistentemente en los últimos meses, incluso saliendo de las bocas de los siempre cautelosos y diplomáticos propietarios de clubes.

A diferencia de otras ligas, la MLB tiene un sistema de repartición de beneficios mediante el cual los equipos que más dinero generan (Yankees, Mets, Boston, Dodgers, Cubs, etc, etc) tienen que regalar dinero a los ubicados en mercados menos agraciados (Marlins, Rays, Kansas City, Pittsburgh, etc, etc).

El Nacional

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