La crisis política que afecta a Haití se torna más impredecible con el escollo con que tropezó el Parlamento para ratificar a Evans Paul como primer ministro. El fracaso en reunir el quórum para también decidir sobre la prolongación del mandato de los propios legisladores es una mala señal que agrava el vacío de poder que se cierne sobre la convulsa nación.
Senadores opositores rehusaron integrarse a la sesión en rechazo a los acuerdos con el presidente Michel Martelly rubricado por los titulares de las dos cámaras legislativas para permanecer en sus puestos y convocar a elecciones en los próximos tres meses.
Solo 70 de los 94 diputados concurrieron a la sesión en que se conocería la elección de Paul, una de las muchas maniobras de Martelly para afianzarse en el poder y evitar el vacío que supone el cese de las cámaras legislativas. Líderes de la oposición y otros sectores han convocado protestas populares para reclamar la renuncia nada menos que del presidente Martelly.

