FRÁNCFORT (Alemania), (EFE).- La crisis que afronta la industria automovilística alemana, la mayor desde la del petróleo en 1973, se propaga a otros sectores de la economía obligando a gigantes como Infineon y ThyssenKrupp a adoptar medidas extraordinarias.
Nadie está a salvo, reiteró hoy el instituto de investigación económica Ifo, que prevé un retroceso de la economía alemana del 2,2 por ciento en 2009, la mayor caída de los últimos 60 años.
Incluso en el sector de las telecomunicaciones, el notorio optimismo de años anteriores comienza a resquebrajarse, aunque las empresas del sector prevén cerrar el cuarto trimestre en positivo.
No así el fabricante de semiconductores Infineon, que arrastra un déficit millonario, en parte debido a la situación agónica de su filial Qimonda, en la que tiene un 75 por ciento.
Infineon reveló esta semana que aumentó la pérdida neta en el año fiscal 2008 hasta 3.122 millones de euros, ocho veces y media o un 748,4 por ciento más que en el ejercicio anterior por el descenso de los precios de sus productos. Las pérdidas de Qimonda rondan los 519 millones de euros.
Según declaró hoy el portavoz de Infineon, Peter Bauer, el consorcio prevé además una caída del volumen de negocio en 2009 del 15 por ciento, como mínimo.

