Eduardo Álvarez
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Cristina y Edwidge son haitianas. Sin proponérsel0 han inquinado y despertado sentimientos en más de un dominicano. A su manera y en diferentes formas Cristina es una joven hermosa, de cabellos negros lacios, trigueña, ex clara, de ojos color miel y expresivos y cuerpo menudo. Estudia medicina en UNIBE, al igual que otros compatriotas atraídos por la calidad docente de nuestras universidades. De Edwidge sé que reside en Canadá, su nombre completo es Edwidge Danticat y que ha escrito una novela perturbadora y provocadora. La respuesta intelectuales dominicanos, atentos al tema haitiano, no se hizo esperar.
Recibimos de don Federico Henríquez, sólido intelectual ex director de el siglo, la primera noticia de esta obra titulada Cosecha de huesos, cuya ficción parte de una realidad: la matanza de haitianos dispuesta por Trujillo en el ´37. Don Federico expresa una justificada preocupación por el odio que, en muchas formas, destila esta novela. El escritor Andrés L. Mateo entiende, por su parte, que la obra es un infame desquite.
Parece que la humanidad ha estado condenada a segregarse u organizarse sobre la base de injusticias y crueldades que marcan la ascendencia de sociedades horrorizadas o resignadas ante esas locuras, lo cual no significa que las acepten. Decir que todo el pueblo dominicano es cómplice del genocidio ordenado por Trujillo es injusto. Tampoco sería razonable reclamarle a Cristina y a los demás haitianos que vienen a nuestro país, a estudiar, a divertirse, en ocasiones se colocan a la vanguardia para allanar el camino a tratados políticos orientados a la paz y armonía de naciones que se necesitan mutuamente.
Cuando la crueldad se hace patente y persiste, la humanidad suele asumir un sentimiento de impotencia y hasta de resignación. Dispone del recurso de la palabra oral y escrita, para protestar. Lo hace en medio de las pasiones por el hecho reciente o luego de muchos años. Es un medio de escape no necesariamente de provocación, para recrear acontecimientos que marcaron una etapa. Galván describe la brutalidad de los españoles sobre los primeros habitantes de la isla. Reivindica el heroísmo de Anacaona y Caonabo pero, de manera alguna, provoca el odio hacia los conquistadores.
Otro claro ejemplo de lo anterior es el apoyo dado por el presidente Balaguer a Leonel Fernández, lo cual le permitió gobernar durante cuatro años. Ese apoyo se produjo apenas seis años después que Leonel Fernández dedicara todo un libro, artículos y entrevistas a calificar a Balaguer de usurpador del poder. Ahí esta su obra Raíces de un poder usurpado, publicidad a propósito del triunfo reformista en 1990.
Esta referencia posibilita un avance hacia la comprensión, no para olvidar la historia, pero sí para entender que existen fuerzas económicas y sociales que superan las ideas y sentimientos atrapados en el odio y el resentimiento. Aceptar la interdependencia, como fuente reciproca de mano de obra, experiencia, bienes , financiamiento y nuevos mercados, posibilita el surgimiento de renovadas corrientes y voluntades dedicadas a creatividad y a fomentar amplios acuerdos comerciales que involucre a universidades bancos, industrias, y constructores, con el auspicio de ambos gobiernos.
