Opinión

Crónica del presente

Crónica del presente

La reiteración permanente desde hace más de treinta años que hemos hecho de estos aspectos fundamentales y de incuestionable influencia en el presente y el futuro dominicano, ayudaron a proyectar una imagen del autor de esta columna como una expresión de coherencia, a veces arriesgada,  porque enfrentamos con los análisis y las conclusiones a las que llegamos, a sectores interesados en investigar y analizar, si caben los términos, la realidad económica, social y política de la Nación. Así ha sucedido y sucede todavía, con alarmante frecuencia, analizar lo que fue  el largo y dramático gobierno que impuso y encabezó Rafael Trujillo Molina por espacio de treinta y un años.

Hace cuarenta y nueve años que el caudillo de San Cristóbal fue ajusticiado cuando se dirigía solitario, acompañado solamente de su chofer,  hacia su pueblo natal, convencido de que el fin de su vida política y física había llegado. Así se lo advirtió Juan Bosch, en aquella carta histórica fechada el 27 de febrero de 1961; aunque Trujillo sabía y conocía el nombre de la mayoría de los que participaron en el atentado que lo sacó definitivamente del poder y del mundo de los vivos. Trujillo sabía que para él no había exilio y que tenía que morir aquí y así lo decía en los círculos de su absoluta intimidad. Solamente hay que leer las memorias de Virgilio Álvarez Sánchez (Cucho), que además de pariente, fue uno de sus más íntimos colaboradores.

 Esa escuela de frivolidad, oportunismo, especulación y mentiras que ahora se disfraza de antitrujillista, sin tener la más mínima idea de que este pueblo inteligente, en términos mayoritarios, no se deja engañar; y esa escuela es la que sigue hablando de Haití como un Estado organizado bajo el régimen republicano, sirviendo a través de las llamadas ONGs y de organizaciones que se han “autoelegidas y proclamadas”, como la conciencia moral del pueblo dominicano, investidas de autoridad que pregonan a través de los medios escritos, radiales y televisivos para cuestionar la conducta de los funcionarios de este gobierno del PLD, que preside Leonel Fernández Reyna, sin aportar pruebas documentales que solamente pueden ser emitidas  como resultados de auditorías exhaustivas  realizadas por la Cámara de Cuentas o la Contraloría General de la República.

 En la televisión, en la radio, más que en los medios escritos, los calificativos y las acusaciones de corruptos, prevaricadores, malversadores, se escuchan de manera permanente, desconocedores “esas letrinas parlantes” de la responsabilidad que asumen ellas y los medios a través de los cuales difaman y calumnian a los funcionarios de más jerarquía de la Nación. (Continuaremos).

El Nacional

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