Opinión

CRÓNICA DEL PRESENTE

CRÓNICA DEL PRESENTE

Oportunismo, terror verbal y escrito

El autor de esta columna está convencido de que no existe en la región de Centroamérica y el Caribe y mas allá, tal vez, una nación con menos de 10 millones de habitantes concentrados en aproximadamente 50 mil kilómetros cuadrados que tenga, en su diario vivir, día a día, semana por semana y mes por mes, nueve periódicos diarios, ocho matutinos y un vespertino, dos tabloides semanales y otras publicaciones medalaganarias, informando los mismos sucesos como noticias importantes, particularmente en el orden político y económico, y secciones dedicadas al deporte, las mismas noticias internacionales y algunas de ellas páginas de chismes, inventivas y fantasías que aparentemente agradan a los lectores que buscan, desde luego, de acuerdo a su nivel cultural, los absurdos calumniosos, difamatorios, propios de una sociedad que por su composición social, como hemos señalado otras veces, se ha convertido en una comunidad díscola, agresiva, intolerante, que acusa y señala, sin ningún respeto a la ética, a la verdad y la moral.

En meses pasados vino a nuestro país invitado por una de las mas importantes editoras de periódicos, libros y dueños de plantas televisivas, un técnico español, al parecer de alto nivel, y se sorprendió, según nos enteramos, de que todos los periódicos dominicanos decían y repetían no solamente las mismas noticias, sino también, como hemos señalado, los chismes deportivos y faranduleros, tanto nacionales como extranjeros. A esta avalancha tormentosa que abarca todo el país, se suman cerca de 100 canales de televisión y más de 150 emisoras de radio, dispersas en capitales de provincias y municipios. ¡Oh Dios, qué destino el del pueblo dominicano! Desde las cinco de la mañana quince canales de televisión hasta después de las ocho comentando, sazonando, informando e instruyendo a los partidos políticos y al gobierno de lo que deben hacer  en beneficio del pueblo dominicano.

Esa realidad incuestionable ha terminado atemorizando de manera tal a la mayoría de los funcionarios gubernamentales, en primer lugar a los del Poder Ejecutivo; en segundo a los del Poder Legislativo y a los funcionarios electos, Síndicos y Regidores. Nadie en principio se atreve a responder las acusaciones difamatorias y calumniosas que se les dirigen, sin pruebas reales, documentales o testimoniales, de fuentes que merecen crédito y viven llamando a las emisoras de radio y televisión en los cerca de 200 programas matutinos y vespertinos que se producen a través de esos medios de comunicación de alta tecnología, que desde el inicio de la radio  en el orden político, usó Adolfo Hitler como instrumento de intimidación en Alemania.

Este es un tema muy largo, que debe ser tratado mas de una vez, porque ha venido a reforzar esa verdad incuestionable, un absurdo jurídico, en el orden burocrático estatal llamado Ley General de Libre Acceso a la Información Pública, marcada con el número 200-04, expresión de un democratismo populista que no conocemos en otro país con las características de cómo se ha impuesto en la Republica Dominicana.

El Nacional

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