Opinión

CRÓNICA DEL PRESENTE

CRÓNICA DEL PRESENTE

 Mes del comienzo de las lluvias, que por espacio de cuatro o cinco meses convierten a la mayoría del territorio insular del pueblo dominicano en un hermoso jardín,  explican por qué a este quinto mes del año se le llama el mes de las flores. En términos históricos, importantes episodios se han escenificado en el territorio de la isla de Santo Domingo, particularmente en la parte Oriental, que es el espacio en el cual ha quedado instalado el conglomerado social que es la nación dominicana. Mes en que comienzan las lluvias que desde hace siglos se precipitan en los tres sistemas montañosos de la isla, particularmente en la Cordillera Central, que es la cuna del nacimiento de las corrientes fluviales de dimensión continental, que bajan al Norte y al Nordeste, al Sur y Suroeste.

En mayo murió Gregorio Luperón, excepcional soldado, prócer de la Guerra Popular de La Restauración, organizador, líder y prócer de la Guerra de los Seis Años, que fue factor fundamental para impedir que Buenaventura Báez anexara el territorio de la República a  Estados Unidos, a partir de 1868-1874. Desde el 26 de abril hasta el 21 de mayo de 1655 se mantuvo el enfrentamiento y la resistencia de los súbditos de la monarquía española nacidos en la isla de Santo Domingo, blancos, mulatos y negros, contra la expedición inglesa bajo el mando de Penn y Venables, enviados por Oliverio Cromwell, para apoderarse de la isla y sentar en ella una base naval y militar para despojar a España de sus posesiones coloniales del Continente Americano. Este episodio, uno de los más dramáticos de la historia continental, escondido y postergado por los historiadores ingleses, es la derrota militar de más grande trascendencia que la agresividad despojadora y  acaparadora de ese país ha sufrido en toda su existencia.

Hay otras fechas importantes en el mes de mayo en la historia del pueblo dominicano. La más dolorosa e inolvidable fue la muerte de Rafael Fernández Domínguez, Juan Miguel Román, Euclides Morillo, José Jiménez e Ilio Capozzi, ocurridas el 19 de mayo de 1965, en el asalto al Palacio Nacional. Y la otra fecha, de extraordinaria importancia en la historia contemporánea, fue el ajusticiamiento de Rafael Trujillo Molina, la noche del 30 de mayo de 1961: Aquella noche, acompañado tan solo de su chofer, en su pequeño sedán Chevrolet que marchaba en dirección a San Cristóbal, “la dictadura absolutista, unipersonal, militar, burocrática, disciplinante y cruel, que había personificado con la fuerza física de su poder, cayó decapitada…”. Cincuenta y dos años después desde ese día, las mentiras, los embustes, las especulaciones, no se han detenido, distorsionando en perjuicio de nuestro pueblo los antecedentes y la realidad de esa acción, políticamente justa, necesaria y correcta, que distingue el valor de los dominicanos.

El Nacional

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