En nuestra columna anterior, sin temor, consciente y a sabiendas de lo que hacíamos, ahora escribiendo en plural como es costumbre hacerlo, dejamos constancia de nuestra gratitud citando por sus nombres a mujeres y hombres, periodistas y comunicadores profesionales, de verdad, empíricos y académicos, quienes sin dejarse atemorizar por el chantaje, la mentira y la calumnia, criticaron, con seriedad, la campaña irrespetuosa, cobarde, más que cobarde, ruin, que bajo la protección del título de periodismo de investigación se ha desarrollado contra nosotros en un reducido sector del supuesto periodismo televisivo, radial y escrito. En ese representativo grupo faltaron dos nombres: Oscar Medina y Ángela Peña; el primero lo hizo en los programas de televisión y radio en que participa y la segunda, verdadera periodista profesional, que prestigia y distingue el medio en el que escribe y que en acto de solidaridad visitó nuestro despacho acompañada de los hermanos Vetilio y Salvador Alfau, escritores e investigadores y del honorable y veterano militante político Braulio Torres.
Lo importante del caso en relación con este episodio en nuestra vida, en la actividad política y el ejercicio profesional en los medios de comunicación, no es la calidad y la cantidad numerosa de mujeres y hombres que salieron en nuestra defensa y nos dieron la razón jurídica y moral y como ciudadano en el ejercicio de nuestros derechos, que nos concede la Constitución y las leyes de la República. ¡Qué bien nos hemos sentido con la solidaridad, el reconocimiento y el respeto, que nos han expresado tantas personas! Algunas de ellas han tenido con nosotros diferencias en el orden teórico y práctico de las actividades políticas a las que nos hemos dedicado y ellas también. Que ridículas y ridículos se han visto en los medios de comunicación y en los tribunales de primer grado a los que acudieron, esta cuadrilla, mixta, por no decir pandilla, de tres o cuatro periodistas, sin crédito en el ejercicio de la profesión, y cuatro o cinco damas frívolas, que producen y participan en programas de variedades y farándula, que no tienen nada que ver con el periodismo profesional en nuestro país.
Pero qué experiencia más rica como lo que ha sucedido, que ha terminado dándonos la razón, cuando desde hace más de un año hemos denunciado que está en ejecución un plan cuyo objetivo estratégico principal es sacar al Partido de la Liberación Dominicana del gobierno y disminuir con acusaciones, difamaciones y calumnias, al compañero Leonel Fernández Reyna, líder del PLD y presidente de la República, cerrando el camino en el que tenga la posibilidad de volver a presentar una candidatura a la Presidencia en el año 2016. El tiempo dirá hasta dónde tenemos la razón. Y el tiempo también hará saber a las calumniadoras y calumniadores, extranjeros y dominicanos, difamadoras y difamadores, que el pleito no ha terminado, que por el contrario ha entrado en su primera etapa.
